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EL DIARIO digital
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Donald Trump sufrió ayer varias derrotas en las elecciones intermedias que se hacieron en los Estados Unidos. El resultado, que demorará en algunos casos varios días en oficializarse, es también un dolor de cabeza para el presidente argentino Javier Milei, alineadísimo con el presidente norteamericano.
El Partido Demócrata le propinó una aplastante derrota al oficialismo al arrebatarle el control absoluto del Congreso en un contundente voto castigo hacia la gestión de Donald Trump.
El cambio de hegemonía legislativa confirmado tras voltear bancas estratégicas tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado deja al mandatario en una posición de severa debilidad política para afrontar la segunda mitad de su gobierno. Sin la mayoría parlamentaria, la Casa Blanca verá severamente trabada su capacidad para aprobar proyectos de ley, negociar el presupuesto o consolidar designaciones clave, abriendo un período de fuerte tensión institucional.
Sorpresas en Texas y revés en el Senado
La ola azul alcanzó incluso a territorios históricamente conservadores. El Partido Demócrata logró imponerse en elecciones clave en estados como Texas, además de consolidar victorias decisivas en distritos disputados como Georgia, Carolina del Norte y Kansas. Este retroceso del oficialismo responde, en gran medida, al descontento popular acumulado en los últimos meses frente a las políticas económicas y las tensiones sociales derivadas de la administración central.
Con el traspaso del mando en la Cámara de Representantes y una ventaja determinante en la Cámara alta, los demócratas retoman el poder de veto y la facultad de iniciar investigaciones comisionadas contra funcionarios de la Casa Blanca.
Impacto global e incertidumbre financiera
El resultado de las urnas resonó de inmediato en las finanzas internacionales. Durante las primeras horas de la madrugada de este miércoles, las bolsas de valores asiáticas reaccionaron con caídas generalizadas y cotizaron "en rojo", acusando el impacto de la inestabilidad política en la principal economía del mundo y el temor a un estancamiento en las políticas fiscales estadounidenses.