La Pampa

Apartaron a los siete policías investigados por la golpiza a un joven

Los fiscales ya poseen las identidades de los efectivos de la Seccional Primera que participaron de la agresión. Buscan determinar el rol que cumplió cada uno. El joven herido, Lautaro Ruiz, amplió la denuncia y ya declararon algunos testigos. Los efectivos fueron apartados de sus tareas y se dio intervención a la FIA.

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EL DIARIO digital

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La Unidad de Atención Primaria de Santa Rosa avanza a paso firme en la investigación judicial iniciada para esclarecer la brutal golpiza que sufrió un joven tras ser aprehendido y trasladado a la Seccional Primera de la capital pampeana, el pasado domingo por la noche. La causa suma elementos de prueba clave, incluyendo peritajes médicos, análisis de cámaras de seguridad y la citación de testigos presenciales. Desde la Jefatura de Policía confirmaron que los efectivos investigados  fueron apartados de sus tareas mientras dure la intervención de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) y de la justicia.

Las actuaciones penales se nutren de la denuncia inicial y de una posterior ampliación presentadas por la víctima. La investigación del Ministerio Público Fiscal, a cargo del Fiscal General Guillermo Sancho y la Fiscal sustituta Natalia Urruti, ya incorporó al expediente las historias clínicas correspondientes y los informes del médico forense, los cuales constatan la entidad de las lesiones padecidas por el denunciante.

El foco del proceso judicial se centra en individualizar el accionar específico de los efectivos involucrados. Hasta el momento, las autoridades judiciales lograron identificar preliminarmente a entre seis y siete funcionarios policiales que participaron de forma directa o indirecta en el procedimiento, contando con la nómina de nombres y apellidos de cada uno de ellos a la espera de deslindar las responsabilidades penales.

Por otra parte, la instrucción busca reconstruir la secuencia cronológica que derivó en las agresiones. Si bien los apremios ilegales habrían sido perpetrados en la dependencia policial, el incidente tuvo su génesis en la Terminal de Ómnibus. En ese marco, la fiscalía citó a personas que presenciaron el inicio del conflicto y tomaba este miércoles declaración testimonial al chofer del colectivo en el que debía subir el joven.

Además, se requirió el relevamiento integral de los domos del Centro del Control de Operaciones (CECOM) y de las cámaras de videovigilancia privadas ubicadas en el trayecto realizado por el joven y el patrullero.

La fiscalía solicitó también informes complementarios a la Jefatura de Policía para certificar los libros de guardia, las patrullas intervinientes y el rol exacto asignado a cada uno de los uniformados.

Apartados

El hecho

Lautaro Ruiz es oriundo de La Plata y vive del arreglo artesanal de guitarras. El domingo a la noche discutió con choferes de colectivo en la Terminal de Santa Rosa porque no lo dejaban subir con el instrumento de un cliente. El desencadente fue una escena de extrema violencia.

"Voy a empezar como pueda". Con el rostro desfigurado por los hematomas, los ojos morados e hinchados por los impactos y la voz quebrada por la impotencia, Lautaro Ruiz busca fuerzas para reconstruir el calvario que le tocó vivir a manos de efectivos de la Policía de La Pampa. Su oficio es el detalle y la delicadeza: es lutier, proviene de La Plata y montó un taller al que se dedica "con mucho cariño". Sin embargo, las marcas que hoy lleva en el cuerpo no corresponden a ningún accidente de trabajo, sino a la ferocidad de una golpiza policial que casi le cuesta la vida.

La pesadilla comenzó el pasado domingo por la noche en la Terminal de Ómnibus de Santa Rosa. Lautaro se encontraba en la plataforma junto a otro joven intentando abordar un colectivo de la empresa Plusmar. Llevaba consigo una guitarra fina, propiedad de uno de sus clientes, a la que protegía como su principal herramienta de trabajo. Ante la negativa e intransigencia de los choferes para permitirles subir al micro con los instrumentos en la cabina, se desencadenó un acalorado cruce de palabras.

Fue en ese instante cuando entró en escena un grupo de efectivos de la Seccional Primera -integrado por agentes hombres y una mujer- que patrullaban la zona. Lejos de actuar como mediadores para desescalar el conflicto, los uniformados arremetieron de manera agresiva contra el joven platense.

Lautaro contó que padece ataques de pánico y cuadros de ansiedad. Frente a la hostilidad, los gritos y los primeros roces físicos de los policías, el miedo lo desbordó por completo. Desesperado, se dio a la fuga corriendo para proteger su integridad.

La huida enfureció aún más a los efectivos. Al no poder darle alcance de inmediato en las inmediaciones de la terminal, los agentes montaron una cacería que se extendió por varias calles hasta llegar a la Plaza del Mapa, en Villa Elvina. Aterrorizado, el joven intentó buscar refugio en el ingreso de una vivienda particular.

Fue allí donde lo alcanzaron. Sin mediar palabra y fuera de cualquier protocolo de detención, los policías lo redujeron y descargaron una lluvia de golpes de puño y patadas sobre su cabeza y cuerpo.

"No me mataron porque soy un tipo fuerte", alcanzó a decir Lautaro antes de que el llanto le ahogara las palabras durante la entrevista. "Tengo un buen cuerpo, pero sobre todo tengo un buen espíritu para aguantar esto", agregó destruido emocionalmente.

Tras ser liberado y recibir atención médica por las severas lesiones sufridas en el rostro y el tórax, Lautaro se presentó ante las autoridades judiciales e institucionales para erradicar las denuncias correspondientes por abuso de autoridad y lesiones graves contra el personal de la Seccional Primera.

Mientras la Justicia deberá investigar el accionar de los efectivos involucrados y disponer las pericias de rigor sobre las cámaras de seguridad de la Terminal y de la barriada, el joven lutier intenta recuperarse, con el rostro marcado por la brutalidad y el temor a que la violencia institucional vuelva a cruzarse en su camino.

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