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EL DIARIO digital
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Este lunes se cumple de manera efectiva la jornada de protesta anunciada por los sanatorios y clínicas privadas de La Pampa y la Región Patagónica, quienes dispusieron un corte total de servicios por 24 horas para la obra social PAMI. La medida afecta la atención programada de unos 300.000 jubilados y pensionados en el sur del país y expone el deterioro crítico de las prestaciones médicas privadas en la provincia.
El origen del conflicto radica en el severo desfasaje entre las tarifas que liquida el PAMI y la estampida de los costos operativos. De acuerdo a las cámaras que agrupan a los establecimientos médicos de La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut, los aranceles sufrieron una pérdida acumulada del 75% en su valor real durante los últimos dos años y medio. Frente a incrementos del 341% en insumos y equipamiento médico, los reajustes otorgados por la obra social estatal en ese mismo lapso apenas alcanzaron un 143%.
La tensión se agudizó en lo que va del año 2026, dado que las instituciones de salud continuaron prestando cobertura médica con valores congelados provenientes del período 2025. Las empresas advierten que la pauta de recomposición prevista para el próximo mes de octubre representará una mejora real de tan solo el 6%, porcentaje que calificaron como insignificante para mantener el funcionamiento operativo y el pago de salarios.
La jornada de fuerza de este lunes no representa un hecho aislado en el mapa provincial, sino que profundiza un historial recurrente de reclamos, demoras en las liquidaciones e interrupciones de servicio por parte de la salud privada pampeana ante las deudas y la falta de actualización en la pauta arancelaria del PAMI.