Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
"Antes éramos mala palabra y ahora sentimos la alegría de la admiración", dice Carlos Calmels. Es parte del Centro de Veteranos de Guerra y obviamente que la fecha de inicio de la Guerra de Malvinas le dispara recuerdos y sensaciones. "Del gobierno nacional no esperamos nada", aclara además en el contexto en que el presidente Javier Milei se ha declarado, entre otras cosas, un admirador de Margaret Tatcher.
"Es muy difícil, por ahí no con los chicos del secundario o de la universidad que entienden de geopolítica, pero es difícil bajarlo a los más chicos. Eso se habla más puertas adentro con los veteranos de guerra, donde todos defendemos lo mismo y se ve que se está perdiendo mucho, que se está llenando las Malvinas de gurkhas, se están armando para esperar la Antártida, son piratas", dice Calmels.
Y agrega: "El reconocimiento que nos llena de alegría es la gente, que cada vez nos tiene más respeto. Al principio éramos mala palabra y ahora hay admiración. Uno busca los valores humanos, pero no esperamos nada del gobierno nacional, porque del gobierno provincial y municipal nos dan lo que sea para las actividades del Centro", completa.
Calmels contó en una entrevista en Radio Kermés que "en los diez primeros años de desmalvinización" la guerra y el rol de los excombatientes "era mala palabra, pero luego de que se formaron los centros, se fue cambiando. Ahora las escuelas no nos llaman para cubrir el acto, nos llaman porque ya tienen un trabajo previo con los chicos, te hacen muchísimas preguntas".
"Es mucho el interés que tienen por saber, incluso hay chicos a los que en la casa ni siquiera les han hablado de Malvinas", lamentó.
"Muchas preguntas -historió- son por el armamento, por el día a día, por la parte humana, por cómo estaba mi mamá, por qué no la llamaba, es poner en contexto a los chicos que ahora pueden llamar con un botón a una persona de otro continente. Los chicos por ahí nos preguntan por qué no nos íbamos, no toman contexto de que el servicio militar era obligatorio, que vos estabas haciendo una función en una guerra y que había que moverse todos en la misma sintonía, estabas defendiendo a un país", insistió.
Calmels consideró que en algún punto "nuestras futuras generaciones han perdido lo que es la identidad, lo de defender lo nuestro, pero los chicos no, tienen un concepto de querer, valorarla y defenderla, como decimos nosotros, no con armas, sino siendo buen trabajador, buen funcionario".