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EL DIARIO digital
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Este sábado don Domingo Molinari llegó a los 100 años de vida. Este conocido vecino de Santa Rosa, quien durante varias décadas llevó adelante la Casa Molinari y fue un referente de la comunidad italiana, lo festejará por supuesto rodeado de su familia.
"Tengo una familia numerosa. Como buen testigo de los inmigrantes", cuenta Domingo en una charla con El Diario, donde está acompañado por algunos de sus hijos mientras por el living de la casa de la calle Irigoyen pasan nietos y bisnietos a saludarlo, esperando el almuerzo familiar.
Durante unas siete décadas llevó adelante Casa Molinari, un comercio dedicado a la comercialización y reparación de maquinaria, principalmente máquinas de coser pero también de distinto tipo.
En el local pegado a su casa, donde ahora hay una tienda de ropa, llevó a cabo ese emprendimiento. Y desde allí recorrió los distintos pueblos de La Pampa donde vendía y también reparaba.
Domingo nació el 22 de febrero de 1925 en Zané, en el norte de Italia, y llegó en 1948 a Argentina. Fue después de la Segunda Guerra Mundial, de la que participó como soldado del Ejército italiano.
Rápidamente se instaló en Santa Rosa y cinco años después quien cruzó el océano fue Lucía, su pareja, con quien formó una familia que hoy registra siete hijos (seis varones y una mujer), 19 nietos y siete bisnietos.
Pero Domingo además fue (es) un destacado representante de la comunidad italiana en la ciudad, la provincia y la región. "Fui vicecónsul", cuenta. ¿Qué hacía? Recorriendo los caminos de tierra de la época, en su auto, llevaba la pensión a los veteranos de la Primera Guerra en La Pampa, Rio Negro y Neuquén. También tramitaba documentos y durante un tiempo tuvo la representación de Alitalia, la línea aérea de bandera. Además, fue presidente de la Asociación Italiana.
Siempre fue un miembro activo y referente para la comunidad italiana. Así, la presidencia de Italia lo nombro cavaliere, que es la orden de mérito más alta que se la da a un civil en aquel país. También, por supuesto, tiene su condecoración de la Segunda Guerra.
Después de décadas de trabajar casi horarios con su negocio, Casa Molinari cerró sus puertas hace poco más de una década. Pero Domingo siguió con su taller. "Hasta hace 2 años lo tuvo", cuentan sus hijos.
A su espíritu inquieto y dedicado, que le ha ayudado a llegar al siglo de vida en buena salud, lo acompañó ejercitándose en su bicicleta toda la vida. Aun hoy tiene su bici de calle ya fija y se sigue ejercitando. Algo limitado en el último tiempo por un golpe en el pie, sale a caminar todos los días con la gente que lo atiende. Y además lee diarios todos los días, incluso los de Italia en formato digital: el diario regional de su zona y el Corriere della Sera, de tirada nacional.
Estos días de festejos y emociones lo tienen algo abrumado, y pide disculpas por no extender la charla. El llamado al almuerzo no se hace esperar, y allí va Domingo Molinari a celebrar sus 100 años con la amplia familia que supo construir. A su salud.