Entre Pocillos: Punto y banca

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Beto Desuque: - Buenas, buenas, buenas, bueeeenaasss... ¿¡qué tal, qué tal, qué tal?! ¿Cómo anda la cosa por acá, qué se dice?
Mesero: - ¡Hooola Betito! ¿Cómo andás? ¿qué se cuenta?

Beto Desuque: - Y acá estamos... todavía contando votos, jejeje...
Mesero: - ¿Vos también sos de los sorprendidos por los resultados “cortos”?

Beto Desuque: - Para nada, Fabio. Vos me conocés bien. Sabés que soy hombre de cautela extrema y que no me dejo llevar por esos entusiasmos exacerbados.
Mesero: - ¡Ah, bueno! ¡Cuánta formalidad! Tendrás mucha prudencia y todo eso, pero festejar seguro que festejaste, ¿no?

Beto Desuque: - Ponele. Hay momentos que no hay que dejar pasar, eso seguro.
Mesero: - ¿Y vos decís que la veías venir más o menos con los resultados?

Beto Desuque: - No tan así. Pero estaba más o menos claro que era imposible que en La Pampa el peronismo pudiera duplicar. Quiero decir: estaba cantadísimo que los diputados nacionales iban a ser Pérez Araujo y Berhongaray.
Mesero: - Eso aunque Berhongaray venía de punto...

Beto Desuque: - Venía de punto, sí, pero se quedó con la banca. Je. Casi sin abrir la boca en campaña. Apenas si pegaron algunos carteles.
Mesero: - ¿Y a nivel nacional, qué decís?

Beto Desuque: - Nunca me creí eso de los 20 puntos, ni que el macrismo estuviera muerto, mucho menos con el manejo del escrutinio a su disposición, con Smarmatic manejando la botonera...
Mesero: - ¿Pero vos decís que metieron la mano?

Beto Desuque: - Eso seguro, jeje. Son especialistas en la materia, vienen haciendo eso desde hace tiempo.
Mesero: - Pero digo con los resultados de la elección, Betito...

Beto Desuque: - Ah, ah... y... me parece que empezaron contando los que le convenían, y que si hubiera sido todo un poco más parejo, ¡mamita querida qué lío se armaba! Seguro que hubo tejes y manejes. Pero bueno... la diferencia fue tan importante que no dio para definirlo de ese modo. Digo yo, me parece.
Mesero: - Es una hipótesis.

Beto Desuque: - Ponele. De todos modos está claro que el macrismo creció bastante después de las PASO, no hay dudas. Hubo mucha gente que votó como si fuera una segunda vuelta, un mano a mano entre dos. Y se dio así.
Mesero: - Varios lo abandonaron a Lavagna, por ejemplo.

Beto Desuque: - Tal cual. Y a Espert, y a Gómez Centurión. Y otras personas que no habían aparecido en las PASO fueron a votar. Y de ahí recolectó sus nuevos votos Cambiemos. O Juntos por el Cambio, como se llaman ahora.
Mesero: - Se envalentonaron.

Beto Desuque: - Es raro el macrismo, eh. Terminaron casi como festejando lo que fue una derrota clara, bastante amplia.
Mesero: - ¿Vos decís?

Beto Desuque: - ¡¿Y qué te parece?! El Frente de Todos ganó en primera vuelta. ¡En primera vuelta! Por ocho puntos de diferencia que a lo mejor son más de 9... con el 48%. No cualquiera. Desde ya que fue una victoria amplia. ¿Qué te pensabas: que podía sacar el 54% como Cristina, o los votos que sacó Perón? Noooo, querido, ¡eso no es para cualquiera!
Mesero: - Alberto no es cualquiera, Beto...

Beto Desuque: - Más bien. Lo que te quiero decir es que Perón y Cristina son tremendos liderazgos, esto es otra cosa.
Mesero: - Eso desde ya, sí, sí, entiendo.

Beto Desuque: - El que estaba enojado es El Barba con lo que pasó en Pico.
Mesero: - Uy, sí... esa no la vio venir nadie... o me vas a decir que vos sí...

Beto Desuque: - Nah, nah, para tanto no... puedo tener alguna explicación, pero no vi venir nada.
Mesero: - ¿Y qué explicación?

Beto Desuque: - Ponele que Pico tiene sus propios tiempos, sus propias formas y su propia cultura.
Mesero: - Ajá. ¿Y?

Beto Desuque: - Y que hay un caldo de cultivo contra el kirchnerismo, ponele, que viene desde hace tiempo. Y ahí, que es el bastión del peronismo, del vernismo, el propio PJ le ha tirado sus dardazos a lo “nacional y popular”.
Mesero: - Ah, claro... visto así es como que una buena masa de piquenses se negó a votar a Alberto y Cristina.

Beto Desuque: - Sí, algo así. Digamos que es como si algunos habituales votantes del peronismo no les hubiera gustado mucho la idea de kirchnerizarse. Igual, que quede claro, en Pico también ganó el peronismo. Han tenido elecciones peores.
Mesero: - Si vos lo decís...

Beto Desuque: - No lo digo yo, lo dicen los números. Maquieyra, que es de Pico, no salió de un repollo, sino del voto. Para la Intendencia lo aplanaron, pero también llegó a la diputación nacional porque lo eligieron. El Colo supo ganar en Pico, Macri también en 2015.
Mesero: - O sea que había indicios...

Beto Desuque: - Ponele. Alguna vez Tapera Avendaño usó una frase. “El peronismo con Mac Allister inventó un monstruo y ahora no sabe cómo cortarle la cabeza”. Fue cuando unos cuantos votos peronistas se fueron para su lado. Y bué. Ahora El Colo no está presente, pero el fantasma del monstruo va cambiando de nombre.
Mesero: - Igual, ¡cómo se dio vuelta la tortilla en Santa Rosa!

Beto Desuque: - ¿Pero viste vos? Siempre te lo digo: el fin de la historia no existe nunca. Cada vez que parece que algo se naturaliza de semejante modo como para volverse norma, te aparece una sorpresa.
Mesero: - ¿Por qué decís?

Beto Desuque: - Porque se da por hecho, ponele, que las capitales de provincia son complicadas para el kirchnerismo. Y sin embargo ha habido una tanda de triunfos K. Incluyendo a Santa Rosa, que parece haber recibido con bastante buena onda todo ese acto del 17 de octubre.
Mesero: - Ajá.

Beto Desuque: - Claro que ahora viene la hora de la verdad. Empieza el juego.
Mesero: - ¿Cómo? ¿Qué querés decir?

Beto Desuque: - Eso. Que se terminaron las movidas políticas, las hipótesis y hasta los votos. Copete se tiene que poner a gobernar.

(El popularísimo vecino santarroseño, dialogando en la mañana de ayer con su mozo predilecto en el bar-restaurante de la calle Pellegrini por donde pasa cada día)

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