Entre Pocillos: Qué fantástica esta fiesta

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Beto Desuque: - Buenas, buenas, bueeeenaaasss... ¿qué tal, qué tal, qué tal? ¿Cómo anda la mano por acá? ¡Salud a la barra!
Mesero: - Hooooola, Betito querido y del alma, ¿cómo estás vos? ¿Qué se cuenta?

Beto Desuque: - ¡Y acá estamos! Todavía resuena la marchita, ¿viste?
Mesero: - Je. Sabía que te ibas a ir enseguida por el lado de la Lealtad...

Beto Desuque: - Y sí. Nos sacudió a todos, querido. Y a todas. Y a todes, como se dice ahora.
Mesero: - A mí me parece que aprovechás un poco la volada para no hablar de fútbol...

Beto Desuque: - Ponele. La verdad es que no dan muchas ganas de hablar del tema, ¿no? ¡Y mirá que estamos frente a un partido de los grandes!
Mesero: - Y bueno... nos queda el consuelo de que con Racing perdieron los suplentes...

Beto Desuque: - Ponele. Pero con River perdieron los titulares. Je.
Mesero: - Y ahora van a jugar los titulares, ¿no?

Beto Desuque: - Y sí. Viene difícil. Digamos la verdad: si lo llegamos a dar vuelta es por pura casualidad. ¡Si no jugamos a nada!
Mesero: - Si vos lo decís, Beto...

Beto Desuque: - Ojalá lo dijera solo yo. Me parece que es casi unánime... el otro día, en la fiestita de la lealtad, hasta el Barba se nos rió un poco... comparó la posibilidad de que Boca lo dé vuelta con la de que Macri dé vuelta lo suyo...
Mesero: - Mirá que nada es imposible, ¿eh?

Beto Desuque: - Ponele. Pero en la política hay procesos. Quiero decir: un partido a lo mejor se da vuelta con un gol de suerte y un penal mal cobrado, ponele. Pero un proceso político necesita tiempo y esas cosas.
Mesero: - Y sí, me imagino.

Beto Desuque: - Creíamos imposible el abrazo entre el Barba y La Jefa. Y ahí lo tenemos. Pero para que se diera corrió mucha mucha agua abajo del puente.
Mesero: - Y muy de acuerdo, ahora. Parece que nunca pasó eso de que la mandó a lavar los platos.

Beto Desuque: - Ponele. Andá a saber cuál fue la frase exacta, o qué pasó realmente. Como sea, ahora parece que no tienen problemas en lavar los platos juntos. Es otro momento. Los sapos se tragan y los platos, como la ropa sucia, se lavan en casa. Je.
Mesero: - Che, ¿y vos estuviste en la laguna?

Beto Desuque: - ¡¡¡¿Cómo no voy a estar si estuvieron todos?!!! Todes. Je.
Mesero: - Salvo algunos...

Beto Desuque: - No, más vale que hubo gente que no fue. Pero te quiero decir: fue tan grande el fenómeno, el entusiasmo, el día histórico, que hasta vi gente que no sé si simpatiza mucho con el peronismo...
Mesero: - ¿Por ejemplo?

Beto Desuque: - No importa, no quiero hacer nombres propios. Pero sí te digo uno... me extrañó verlo a Oscar Vignatti, por ejemplo.
Mesero: - ¿¡El contador?!

Beto Desuque: - Sí, el contador. Radical alguna vez, tiernista alguna vez. Ahí andaba. Primero pensé que a lo mejor había ido hasta la laguna porque salía a correr, pero la ropa no daba con la parte atlética, así que fue, por lo menos, a espiar qué pasaba.
Mesero: - Mirá vos.

Beto Desuque: - Por eso te digo. Era una cosa muy popular, muy transversal y todo eso.
Mesero: - Pero a la vez los popes jugaron su juego, ¿no? Digo... también hubo política, además de la fiestita.

Beto Desuque: - Sí, desde ya. Y la fiesta es política, che. Que quede claro. Preguntá si no a los laburantes, los vendedores de banderas, gorros, choris...
Mesero: - Unos buenos mangos se hicieron.

Beto Desuque: - ¡Claro! Pero porque había buena onda, aun en la penuria de todos. Y todos. Había alegría, ganas de pasarla bien. Se notaba a primera vista, en la sonrisa de la gente, en la caminata para acercarse al ruido. Esos actos con tanta cantidad de personas a veces son también un peligro. Puede haber peleítas, incidentes, esas cosas. También está dentro de la lógica. Y sin embargo fue todo en paz.
Mesero: - Como entendiendo que hay que esperar unos días más para que de veras cambie la mano.

Beto Desuque: - Ponele. Como si el mentado “alivio a fin de mes” que repite Macri como un loro en todos los actos, fuera el alivio de este fin de mes, el del 27 de octubre. Ponele.
Mesero: - ¡Y encima salió el sol en el momento justo!

Beto Desuque: - Esa no la podía ni imaginar Tristán Bauer cuando vino a armar toda la escenografía, ¿eh? Impresionante. Les quedó la foto más deseada, el sol como en el logotipo, los colores que ya Copete di Nápoli había usado en sus afiches de campaña.
Mesero: - Redondito salió.

Beto Desuque: - Ponele. Y fue casi un homenaje a los odiadores seriales que en la previa tanto desearon que se arruine la jornada. Yo no puedo creer que lleguen a eso: pedían a Dios o a la naturaleza, en las redes sociales, que se cayera un chaparrón para arruinar la alegría de unos cuantos... En fin...
Mesero: - Bueno, hasta acá todo muy lindo...

Beto Desuque: - Todo muy lindo y apareció el poncho también, je: porque ahí la tuviste a Cristina, vestida con la artesanía que armó Elvira...
Mesero: - Ja. Sí, sí. Digo que hasta acá todo muy lindo, pero ahora vendrán también obstáculos bastante potentes...

Beto Desuque: - Más vale. No solo por los desastres que deja Mauricio...
Mesero: - ¿Qué querés decir?

Beto Desuque: - Que si el peronismo gana.... porque los mismos peronistas saben que antes de comer el guiso tienen que cazar la liebre, nacerán algunas peleas.
Mesero: - ¿Nacerán o renacerán?

Beto Desuque: - Nacerán, renacerán, se renovarán, se reformarán. Es inevitable. Es la política misma. Y ni te digo el peronismo. Por eso te digo: después de comer el guiso, esta vez sí, no hay otra: alguien tendrá que lavar los platos.

(El popularísimo vecino santarroseño, dialogando en la mañana de ayer con su mozo predilecto, en el bar-restaurante de la calle Pellegrini, donde pasa casi todos los días a picar algo y conversar sobre asuntos cotidianos y de fondo)

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