Triste, solitario y final

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El popularísimo vecino santarroseño, conversando con su mozo preferido en el bar-restaurante de la calle Pellegrini: esta vez, poco fútbol y mucha política.

Beto Desuque: - Buenas, buenas, bueeeenaass... ¿Qué tal, qué tal, qué tal? ¿Cómo anda la cosa por acá? ¡Salú a la barra!
Mesero: - Hoooola, Betito querido y del alma... ¿Cómo te trata la vida? Decime...

Beto Desuque: - El que mucho abarca poco aprieta, Fabio. Así que mejor te digo cómo me trata la mañana y con eso que sea suficiente: ¡qué frío, hermano!
Mesero: - Y bueno, Beto... ¿qué pretendés? Estamos en invierno...

Beto Desuque: - ¡Ja! Eso te creés vos... Estamos en otoño, querido. El invierno arranca recién el viernes...
Mesero: - Ah, ¡tenés razón!

Beto Desuque: - Pero claro, te parece que es invierno justamente porque se vino el frío... Igual, el inicio del invierno es una buena noticia también.
Mesero: - No me vas a decir que vos sos de esos que dicen “me gusta el frío”...

Beto Desuque: - No, no, nada que ver. Y menos a esta edad. La buena noticia es que el viernes va a ser el día más corto del año. A partir de ahí, se empiezan a alargar de vuelta... O sea... cada día que pase habrá un poquito más de luz.
Mesero: - Te conformás con poco.

Beto Desuque: - En esta época patética hay que aprovechar hasta eso. Ya se sabe que la primavera no nos la van a robar, pero bue... Primero habrá que pasar el invierno, como decía Alsogaray. Pero en serio, eh.
Mesero: - Viene movidita la mano política.

Beto Desuque: - Mamma mía. Ahora estoy escuchando que parece que Pichetto es como Illia.
Mesero: - ¿¡Queeeeé?!

Beto Desuque: - Y... los radicales ya revolearon la boina, me parece. Escucho a algunos dirigentes hablar tantas maravillas de Pichetto como si fuera Illia o Alfonsín. O más, mirá lo que te digo.
Mesero: - Se fueron de mambo los muchachos.

Beto Desuque: - No les digas muchachos, son correligionarios... Ah, no, claro... ahora sí se les puede decir muchachos... En cualquier momento los escuchamos cantando eso de “todos unidos triunfaremos”. Ja.
Mesero: - Y bueno... vos me lo has explicado mucho: la política es el arte de lo posible y de lo imposible también, así que...

Beto Desuque: - Ponele. También te he contado sobre el fanatismo de los conversos, ¿no?
Mesero: - Esa lección no me la acuerdo. Refrescame.

Beto Desuque: - Tenés ejemplos a mano, fresquitos. Los conversos, o sea los que se dan vuelta, los que traicionan, sienten en ese momento el ímpetu sicológico de sobreactuar su fanatismo por la nueva causa... Así que ahí los tenés ahora...
Mesero: - ¿A Pichetto, a los macristas, a los radicales?

Beto Desuque: - A todos juntos. Pichetto ahora se vuelve un showman. Tira dardos políticamente incorrectos porque se sabe impune. Y es el más macrista de los macristas. Tiene la necesidad esa, de pronunciar la mayor cantidad y calidad de gorileadas posibles, para que los CEO lo acepten del todo y no lo miren como si fuera un negro peronista...
Mesero: - Ja.

Beto Desuque: -Y entonces se le va la lengua para decir que Kicillof es comunista. O para decir cualquier barbaridad de los que antes eran sus compañeros. Y los radicales igual pero al revés: resulta que Pichetto era un representante del régimen K, un indeseable... Ahora Marino dice que es... ¡un estadista!
Mesero: - Ah, bueno...

Beto Desuque: - Sí: ah, bueno. “Un republicano, un estadista”. ¡Pichetto es el ídolo de Marino!
Mesero: - Y sí. Ya me lo imagino a Marino cantando la marchita peronista...

Beto Desuque: - Mmmm... no creo. Pero es que es al revés: el que no la canta más es Pichetto. Ni bien llegó a su nuevo búnker dijo que lo que más lo juntaba con el macrismo era su amor al capitalismo. Así que enterrará esa manía de cantar aquello de “combatiendo al capital”. Ja.
Mesero: - Ponele.

Beto Desuque: - Hasta que le haga falta de vuelta. Cuando conviene, la Marcha sigue estando ahí.
Mesero: - Setenta años de peronismo. Je.

Beto Desuque: - Eso. ¿Dónde se van a meter ahora toda esa sanata de “los 70 años de peronismo” que “no nos dejan crecer”? Jajaja. ¡Qué caraduras que son! Pero bueno, ahora hay problemas más importantes que toda esa historia peronista...
Mesero: - ¿Por ejemplo?

Beto Desuque: - Ya te dije: el comunismo. Los zurdos trapos rojos como Kicillof arremeten contra el régimen. Y el macartista de Pichetto está ahí para defender al republicanismo probo. ¡Un estadista!
Mesero: - Pichetto de joven debe haber militado en esos grupos derechosos del peronismo, ¿no?

Beto Desuque: - ¿¡Y qué te parece?! Habrán estado cerca con Tierno...
Mesero: - Apa.

Beto Desuque: - Pobre... Le llegó la hora, nomás.
Mesero: - ¿Por qué decís?

Beto Desuque: - Y... la Corte Suprema le rechazó los planteos así que quedó firme la condena. Se acabó ese asunto.
Mesero: - Pero el tipo va a seguir hasta la Corte de La Haya o donde miércoles sea...

Beto Desuque: - Ponele. Pero la condena ya está firme. Le tocan cuatro añitos sin poder ser funcionario, a él que está tan acostumbrado a estar siempre conchabado en algún cargo...
Mesero: - Uh. Claro.

Beto Desuque: - Ya ni asesor de su esposa puede ser. Eso sí que es pasar el invierno.
Mesero: - Igual no se va a dar por vencido, vas a ver...

Beto Desuque: - Y ponele. Está en su naturaleza. Cada tanto parece que queda como la novela de Osvaldo Soriano: triste, solitario y final, pero...
Mesero: - ¿Pero qué?

Beto Desuque: - Que aunque lo veamos así, de capa caída, ya medio vetusto, hay algo que enseñó Carlitos Méndez: “El político no se jubila nunca”.

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