Contundente respuesta de la voluntad popular

Correo del lector

Sr. Director:

Las PASO 2019 han dejado para la política nacional la bienvenida al fin de un conjunto de prácticas marketineras equivocadas destinadas a engañar al soberano. La subestimación constante del electorado por parte de gurúes contratados para maquillar la realidad no sirvió de nada ante la contundente respuesta de una voluntad popular argentina decidida a no entregar su dignidad. Hoy nos toca a todos recuperar la política en serio, revalorizar las ideologías que orientan la gestión pública y apostar por un futuro compartido de logros, sin exclusiones.

La realidad ofrecida por la administración nacional en estos últimos cuatro años ha sido rechazada de cuajo por los argentinos. Heladeras vacías, fábricas cerradas, caída del consumo, deterioro de la salud y la educación, aumento de la pobreza, servicios públicos impagables, colapso de las economías regionales, cierre de PyMEs, ausencia de un proyecto de país para todos y aumento de la grieta entre los que más y menos tienen escaparon ayer a la lógica perversa de la mentira y la negación de unos en perjuicio de otros.

El escarmiento de la voz del pueblo fue más allá de una “lección magistral” en términos electorales, es un poderoso llamado de atención a todo el arco político nacional. En primer lugar, debemos tener presente que la política es una ciencia culta, ejercida por instrumentadores que deben estar a la altura del rol que eligen desempeñar, capaces de diferenciarse entre profesionales e improvisados de la misma.

Se debe gobernar con los datos de la realidad del pueblo, asumiendo sus ventajas, desventajas, fortalezas y debilidades; porque gestionar la cosa pública es un trabajo arduo, profesional, multidisciplinar, creativo y con sentido común. El amor a la patria, la visión de conjunto y la honestidad en los gestores públicos, completan los requisitos para una administración exitosa. Sin estos elementos básicos, nada bueno puede construirse desde el Estado en favor de todos. De lo contrario, los resultados están a la vista.

La trillada alusión a “los mercados”, el crédito externo, las deudas contraídas o la patria financiera no son más que excusas de ocasión destinadas a sembrar el miedo entre la ciudadanía y poder justificar el fracaso económico de un gobierno que eligió la dependencia especulativa -el camino corto- por sobre la generación de riquezas emanadas del sistema productivo nacional, la ciencia y la tecnología. Las banderas de la independencia económica, la soberanía política y la justicia social siguen siendo hoy tan necesarias como hace setenta años atrás.

El pueblo, por su parte -hoy feliz y esperanzado-, ha dejado muy en claro que acusa recibo de sus equivocaciones, que es capaz de rectificar el rumbo mediante el uso de los tiempos e instrumentos que le otorga el sistema democrático de gobierno. Ahora les toca a los profesionales de la política replicar esa enseñanza popular aprendida desde el dolor, las necesidades y la exclusión. Hay quienes ya lo hicieron.

Por último, lo mejor que puede hacer el Gobierno Nacional de aquí a diciembre es garantizar un traspaso de gestión ordenado, responsable y constructivo. Suspender los manotazos de ahogado, no desligarse de sus responsabilidades institucionales y asumir con dignidad la derrota. Ellos son los principales garantes de la gobernabilidad hasta ese momento, como un último acto de servicio leal a la patria en beneficio de todos, si es que pueden.

Silvio Javier Arias
DNI: 24.499.738

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