Volvieron a trabajar normalmente en Timbó

Los salineros que mantuvieron un paro once días volvieron a sus puestos después de la conciliación obligatoria. El jueves 20 será la primera audiencia. "Esto no es un problema de plata", interpretó el subsecretario de Trabajo, Marcelo Pedehontáa.

Los empleados de la salinera de San Martín, regresaron al trabajo con normalidad este martes, después de once días de paro por el despido de cuatro trabajadores, luego de que la subsecretaría de Trabajo dictara la conciliación obligatoria el día anterior. El jueves de la semana próxima, a las 10 horas, tendrán la primera audiencia en la sede del organismo provincial, en Santa Rosa.

“La conciliación cayó muy bien. Era lo que esperábamos. La gente volvió a trabajar normalmente”, dijo a El Diario este martes el delegado gremial Gustavo Muller. Por su parte, el subsecretario de Trabajo, Marcelo Pedehontáa, defendió nuevamente la demora en el dictado de la conciliación para no agravar la situación porque, según dijo, recién este último lunes la empresa se decidió a aceptar la reincorporación de los despedidos para sentarse a una mesa de diálogo.

El conflicto se disparó con el despido de tres trabajadores en represalia por el acuerdo salarial conseguido un par de meses antes, con protestas y un paro incluido. Los trabajadores pararon la planta y protestaron en la puerta de ingreso y, en medio de esa situación, hubo un despido más.

El funcionario provincial  dijo que durante la duración del conflicto mantuvo diálogo con ambas partes y destacó la colaboración del gremialista del CEC, Rodrigo Genoni, para propiciar las conversaciones. “Se generó un marco de encuentro. No es que haya una solución o que se le haya doblado el brazo a alguien”, aclaró en declaraciones a Radiokermés.

De todos modos, Pedehontáa destacó que “es muy difícil avanzar si no nos sentamos en una mesa”, en un conflicto que había escalado y afectaba a la economía del pueblo, ya que, por ejemplo, los transportista que llevan la sal estaban también parados.

“Tienen que venir dispuestos a tratarse con respeto y a entender de que hay que empezar a desandar un camino que se llenó de espinas y alambres púas. Porque está bastante dinamitada la confianza. Cuando se pierde, es difícil llegar a acuerdos. Pero nos tomaremos el tiempo que haya que tomar”, dijo, sobre los encuentros futuros.

“Esto no quiere decir que se está anulando la voluntad que tomó la empresa en plena facultad ni quiere decir que se le está doblando el brazo al gremio porque tiene que dejar de hacer una acción directa. Se les dice ‘acá esta la mesa’. Veremos si empezamos a encontrarle la vuelta”, alertó.

“La mejor herramienta es la negociación. No es algo espurio. Hablaba  con la empresa, pero también con el gremio, con Genoni, y entendía que dictarla antes hubiera sido un balde de nafta”, insistió.

Y añadió: “Esto no es un problema de plata. El año fue conflictivo desde la negociación salarial. Y la empresa, en uso de sus facultades, los despidió y les liquidó la indemnización. No hay mucho margen para una actuación administrativa. Los trabajadores despedidos tienen depositado en su cuenta bancaria las indemnizaciones. También, los trabajadores, en función de las expectativas de la continuidad laboral, no han tocado ese dinero”.

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