"Hay que tomar la transición con tranquilidad, con calma"

El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, sostuvo hoy que "es razonable" que mantenga un diálogo con el presidente Mauricio Macri "en un momento de transición". Descartó un posible cortocircuito con el kirchnerismo en caso de ser electo.

Fernández participó de un seminario organizado por el Grupo Clarín en el Museo de Arte Latinoamericano (MALBA) con un discurso de presidente electo, en el que luego de rechazar las especulaciones sobre posibles "problemas" con su compañera de fórmula, Cristina Kirchner, aseguró que si llega a la Casa Rosada será él quien defina los nombres del Gabinete.

En primer término, el ex jefe de Gabinete que viene de ganarle al presidente Mauricio Macri en las elecciones primarias pidió "terminar con la idea de que las transiciones son complejas. Hay que tomarlas con tranquilidad, con calma y deben dejar de ser noticia".

"Todos están muy preocupados si hablamos o no con el Presidente. Que hablemos en un momento de transición es razonable", sostuvo el candidato opositor, quien reforzó de esta manera su discurso de mandatario electo, apoyado en los 15 puntos de ventaja que sacó en las primarias del pasado 11 de agosto sobre el mandatario y postulante a la reelección.

Luego de advertir que "este presente lo padecen todos", el postulante opositor se mostró partidario de "parar la pelota" y "ordenar mínimamente las cosas" a través de "un enorme acuerdo donde participen sindicatos, empresarios y el Estado, en donde cada uno haga su parte".

"Respetar ese acuerdo durante un tiempo, que no puede ser muy extenso. Ya lo tengo hablado con sindicatos y empresarios. Obviamente hay que hacerlo", añadió Fernández, aunque aclaró que "no urge" hacer reformas previsionales o laborales.

Durante la ronda de preguntas del evento, al ser consultado sobre el eventual funcionamiento de un Gobierno del Frente de Todos, el postulante expresó: "Se vislumbra un problema entre Cristina y yo que no va a haber. Hubo un problema, pero aprendimos que esa pelea dañaba. Somos una coalición".

En ese sentido, sentenció: "El Presidente elige a sus ministros. Voy a elegirlos teniendo en cuenta la coalición política de la que soy parte. El común denominador que voy a exigir es la honestidad moral y la intelectual. Quiero un Gabinete homogéneo respecto de la moral pública entendido como un combate absoluto a cualquier forma de corrupción y falta de transparencia".

Y profundizó: "Voy a convocar a la gente que conozca el Estado, que sepa de qué se trata y qué le pasa a la Argentina y construir a partir de ahí. Mi problema no es el ideológico, por dónde pasaron o de dónde vienen. La única pregunta que le voy a hacer es ´¿qué país querés?´. Y si es el que nosotros queremos, que se suba y nos ayude a hacer".

Por otra parte, el candidato rechazó la posibilidad de que la Argentina caiga en un default y negó que algunos de los elementos más cuestionados de los 12 años de gestión del kirchnerismo puedan repetirse, entre ellos, la intervención del INDEC.

Respecto de las relaciones internacionales, señaló: "¿Cómo voy a estar en contra de que la Argentina se abra al mundo? La pregunta es ¿cómo entramos al mundo? Puede entrar con las manos en la nuca o dignamente. Yo hablo de esto cuando se habla de la Unión Europea, que no es un acuerdo, son puntos a analizar".

Además, se apartó de la polémica con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y, respecto de su par de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó: "Tiene que ser una relación cortés, amable, respetuosa. No hay que pelearse con Estados Unidos, y tiene que haber un vínculo multilateral con el mundo".

Por otra parte, reiteró su intención de recomponer la relación con los grandes medios de comunicación y dejar de lado el concepto de "la grieta" porque, según consideró, en esa discusión "se cometieron muchas cosas increíbles, ninguna sociedad puede vivir en paz con esa lógica".

"Tengo muchos amigos periodistas, son gente de bien, en la mayoría de las veces no están de acuerdo con lo que pienso. ¿Cómo vamos a vivir en un país donde se ponen figuras para que la gente los escupa?", agregó.

 

Default

Fernández, aseguró hoy que "la Argentina no tiene ninguna posibilidad de caer en default" si él es presidente de la Nación a partir del 10 de diciembre. "La Argentina no tiene ninguna posibilidad de caer en default si yo soy Presidente. Un default es muy dañino para una sociedad.

Nadie puede querer el default como salida. Es una situación que nos atrasa, nos pone muy atrás", dijo Fernández en el seminario Democracia y Desarrollo organizado por el diario Clarín.

Asimismo, negó que una eventual gestión suya vaya a proponerles a los acreedores del país renegociar los vencimientos de la deuda con una quita, como hizo el gobierno de Néstor Kirchner en 2005 cuando él era jefe de Gabinete y Roberto Lavagna era ministro de Economía.

"Nadie puede plantear seriamente una quita. ¿Saben por qué? Porque es una deuda contraída hace dos años por un gobierno democrático elegido por los argentinos y la que nosotros discutimos en 2003 empezó en la dictadura. No tiene nada que ver una cosa con la otra", dijo el candidato.

Consideró en ese sentido que el Gobierno de Mauricio Macri ha cometido un "error" al insistir en la campaña electoral que si ganaba Fernández las elecciones el país iba a ir hacia una cesación de pagos.
 

"Este fantasma ha sido alentado por el Gobierno, es un error. Estoy medio aburrido de decirlo: nosotros no estamos pensando en un default. La Argentina tiene que ver cómo genera condiciones para pagar esta deuda", dijo.

Y señaló que cuando él habla de volver a poner en marcha la economía, de promover el desarrollo y de volver a incrementar las exportaciones, está "hablando de conseguir los dólares para hacer frente a estas obligaciones".

"Después tendremos que hablar con los acreedores para ver como resolvemos el tema. Porque si la Argentina debiera hoy pagar sus obligaciones en las condiciones en las que está difícilmente pueda hacerlo", afirmó.

Por ello pidió "sacar del escenario" la idea de que el Frente de Todos viene a incumplir las obligaciones asumidas por la gestión Macri en los últimos tres años: "Primero porque eso es falso. Segundo porque daña el presente".

"Los cálculos dicen que este año vamos a caer 2,5 puntos y el año que viene el crecimiento será difícil. Tenemos que buscar el modo de cumplir nuestras obligaciones. Es una cuestión de sentarse a negociar con los acreedores", insistió.

Y añadió: "Me preocupan los vencimientos del 2021. Me preocupa, obviamente. Pero eso habrá que sentarse y discutirlo. Esto honestamente lo tendré que hacer yo o lo tendrá que hacer Macri o el que llegue. A mi no me gusta ser hipócrita ni mentir. El que llegue va a tener que hacerlo porque es la realidad que nos ha tocado en suerte".

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