Condenaron a prisión perpetua a ocho penitenciarios por el crimen de un preso en una cárcel neuquina

Ocho penitenciarios fueron condenados este miércoles a prisión perpetua por la tortura seguida de muerte del preso Argentino Pelozo Iturri, ocurrida en 2008 en la Unidad de Detención número 9 de Neuquén.

En total fueron 15 los penitenciarios juzgados por el hecho ocurridos casi once años atrás, seis de los cuales recibieron penas de entre tres años y medio, y seis y medio de prisión, y uno fue absuelto.

Se demostró que Pelozo Iturri murió en el marco de una brutal paliza, a pesar de que en principio su caso intentó ser demostrado como "muerte natural".

La sentencia fue leída por el presidente del Tribunal Oral Federal constituido para el caso, el juez Marcelo Grosso.

A prisión perpetua fueron condenados Orlando Horacio John, Pablo Ángel Muñiz, Javier Elix Pelliza, Pablo Sepúlveda, Daniel Ulises Romero, José Lorenzo Retamal, José Walter Quintana y Carlos Roberto Vergara, sobre los que se ordenó su inmediata detención.

Según el fallo difundido por el sitio del diario Río Negro, Héctor Ledesma fue condenado por omisión de evitar el delito de tortura seguida de muerte y falsedad ideológica a seis años y seis meses de prisión, y José Roberto Sosa a seis y Daniel Ricardo Huenul a siete.

El exjefe regional sur de los penales, Gabriel Grobli deberá cumplir una pena de seis años por encubrimiento doblemente agravado.

Juan Carlos Heredia recibió una pena de cuatro años y Miguel Angel Carrilao de tres años y seis meses por omisión de denuncia del delito, en tanto Mario Leiría resultó absuelto.

La muerte de Pelozo Iturri, quien había sido condenado por una serie de delitos violentos, se produjo el 8 de abril de 2008 cuando había sido trasladado desde Buenos Aires, mientras revestía la condición de testigo en torno del asesinato de otro interno, presuntamente a mano de penitenciarios en la Cárcel de Ezeiza.
Luis Abella, el testigo que presenció la paliza que presenció la paliza que recibió Pelozo Iturri en el momento de su deceso, fue asesinado al salir de la cárcel a puñaladas en un descampado de Buenos Aires.

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