“No se dan cuenta de la gravedad de esto”

Desde Italia, Manuel Carrizo habló de la pandemia del coronavirus y cómo responden algunos. "Se subestimó la situación", dice. 


Manuel Antonio Carrizo vive en Ferentino, en la región de Lazio. En 2021 cumplirá veinte años, la mitad de su vida, en Italia. Empezó a construir, siendo un adolescente y mientras sus amigos del club Estudiantes de Santa Rosa se juntaban a jugar cartas, comer asados o planificar la llegada del verano bajo el sol, una carrera ejemplar en los seleccionados nacionales de menores.

Después de la experiencia de Ferro en la Liga Nacional y el Mundial U21 bronceado de Japón, voló  a la hermosa isla de Sardegna para sumarse a la Dinamo Sassari. Fue ahí, en Italia, que picando una pelota de básquet y capitaneando equipos que lograron campeonatos, talló y moldeó como un milenario orfebre su propia escultura, la que lo convirtió en un padre pendiente de todo. Y también en un hijo que cumplió con mandatos familiares apuntados en el respeto y la educación, dos piezas esenciales para la existencia.

Por eso en la charla aparece, a cada momento, la mirada en retrospectiva al camino sembrado por sus padres. Y la cita a la amistad con sus hermanos. Pero su focos, hoy, en medio de la pandemia del coronavirus, son su mujer y su hija Mía, la que se dueña a cada minuto de su mundo interior.

Tiene el sentimiento argentino intrínseco del que vive lejos. Y se siente tan argentino como cualquiera. Pero además, sabe desde adentro que la de ahora será una lucha sin cuartel. “En Italia la mayor parte de las personas intentan hacer las cosas bien, pero hay un montón de gente que no se da cuenta de la gravedad de esto. Ahora no sirve buscar culpables”, le cuenta a El Diario. Y dice que, el sostén para que todo esto pase, está en cuidarse y darles el valor justo a los lazos familiares, “que son más importantes que nunca”.

- ¿Cómo estás atravesando esta situación y qué están haciendo a nivel familiar?
- La primera cosa que hicimos fue intentar mantener el ritmo de vida familiar lo más normal posible, sobre todo para Mía, no cambiarle demasiado los horarios. Para esto intentamos despertarnos a un horario decente, 9, 9:30 de la mañana, para poder vivir el día con los horarios normales. Desayunar al horario que desayunamos, almorzar cuando tenemos que almorzar y tratamos de no dormir la siesta así a la noche no nos acostamos tan tarde. Intentamos que Mía lo pase lo mejor posible, es difícil porque vivimos en un departamento, pero vemos que Mía está bien y eso nos hace bien.

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- Tan lejos de casa y con mucha ansiedad por que todo esto pase. ¿Qué pasa por dentro sabiendo que tu familia está tan lejos?
- Ese es el aspecto más difícil. Aunque tengamos pocas cosas en nuestro control, el hecho de tener las personas cerca nos hace estar más tranquilos. Pero yo tengo toda mi familia en Argentina y es una situación bastante difícil, me produce mucha angustia, ansiedad, pero confío que ellos están haciendo las cosas bien. Si ellos hacen las cosas bien, yo estoy bien y viceversa. Yo, acá, trato de hacer las cosas bien para que ellos estén tranquilos. Hoy los lazos familiares son más importantes que nunca. Uno se apoya en la familia y la familia en uno, hay que hacer un buen trabajo de equipo. Y respetar la cuarentena el tiempo que nos toque.

- Se ha castigado mucho a Italia y se dice que se ha subestimado el tema. ¿Sentís que el ciudadano italiano está arrepentido? ¿Hay enojo con las autoridades nacionales por cómo manejaron las cosas?
- Sin dudas se subestimó la situación. Pero no sirve ahora buscar culpables. Nunca se pensó que iba a salir este problema desde China, nunca se pensó que iba a ser tan grave, que iba a llegar a Italia, nunca se pensó que iba a ser epidemia y nunca se pensó que iba a ser fue una pandemia. Hoy es una situación muy crítica. Honestamente no estoy en grado de ser objetivo con respecto a las medidas del gobierno italiano, y sé que se está haciendo todo lo posible. La mayor parte de las personas intentan hacer las cosas bien, pero hay un montón de gente que no se da cuenta de la gravedad de esto. Pasa en Italia, pero pasa en muchos lugares en el mundo que a los jóvenes no les afecta el coronavirus, pero sí lo pueden transmitir a personas ancianas o gente con problemas de salud. Y eso no se toma dimensión.

- El sistema de salud ha colapsado porque la cantidad de casos es mayor a la cantidad de camas para atender a los pacientes. ¿Qué se está haciendo al respecto?
- Sí, colapsó totalmente. Porque se subestimó la situación. Cuando se dieron cuenta de que la situación era grave, no estaban preparados para una pandemia como la que estamos viviendo. Después se tomaron las medidas, pero ya había un montón de gente infectada y esta gente seguía infectando a otras personas. El sistema de salud generalmente funciona bien, pero ahora no estaba preparado. Ahora están haciendo hospitales en canchas de básquet, han hechos hospitales de campañas… en las regiones más afectadas con coronavirus, la situación realmente es extrema en todos los niveles.

- ¿La población adulta mayor, la de la tercera y cuarta edad, es la que más lo ha sufrido?
- Las personas ancianas son las que más problemas tienen o las que más gravemente están afectadas. Pero lamentablemente no es un problema solo de las personas grandes, la enfermedad la podemos transmitir todos. Los más jóvenes somos los responsables de las personas más grandes. Por eso es tan importante la conciencia para tratar de no infectarse. El punto importante es tomar conciencia.

- Muchos destacan cómo ha respondido Argentina hasta aquí ante la pandemia. ¿Se habla allá de cómo lo hacen otros países?
- Italia, como fue la primera en Europa y como fue la que más problemas tuvo, está trazando una línea. Se ve porque hay mucha información de los países más grandes de Europa como Alemania, Francia, España, y también Estados Unidos. Ellos siguen las medidas que tomó Italia. Se habla de esos países, más que los latinos o los africanos. Italia está marcando el camino porque primero tuvo que pasar este problema, es un punto de referencia por las cosas bien y por las cosas mal que ha hecho.

- ¿Qué medidas se han tomado para la población?
- Las normas y las reglas son las mismas que en otros lados. Y son muy estrictas. Para salir de la casa puede salir una sola persona y necesita una autocertificación, ya que hay policías y militares controlando por todos lados. Las personas que hacen algo fuera de la ley, la primera vez reciben una multa muy importante y la segunda van presas.

- Cómo es un día normal en tu ciudad?
- En estas tres semanas fuimos dos veces al supermercado. Algunas cosas las compramos por delivery.  Intentamos tener el menor contacto con cualquier persona. Hay que tomar distancias con el delivery también. En Ferentino no hay zona roja, pero hay gente infectada y que ha muerto de coronavirus.

- Para la humanidad lo que está pasando es una de las cosas más grandes que quizá pasen en nuestras existencias. ¿Cómo imaginás el futuro?
- No sé si es lo más grande que hemos vivido. Me gusta, de todas las cosas que me pasan, sacar el lado positivo. Es importante reflexionar y nos equivocamos si no lo hacemos. Tenemos el deber de intentar ser mejores. En mi caso trato de ser un poquito mejor que el día anterior, no me cambia el coronavirus, sí me da más tiempo de estar en casa para intentar mejorar más rápido de lo que intento mejorar todos los días. La concientización de este problema va más allá de esto. Es una cuestión de educación, y la educación para mí es la base de todo. Con la educación no se necesita llegar hasta este punto y reflexionando de este problema. El gran problema de la humanidad es la educación. No sé si esto será lo más importante de mi vida, para mí no. La experiencia que me da mi hija, mi familia (mis padres y mis hermanos) todos los días son mil veces más importantes que el coronavirus. A mí no me va a cambiar el coronavirus demasiado, pero sí me está dando la posibilidad de reflexionar día a día. Tal vez sí esto nos pueda ayudar a poner las cosas en su lugar de valores.

- ¿Te parece que en el después va a haber que “reconstruir” todo? ¿La manera de vivir, de encarar las cosas, de tomarse como sociedad la vida un poco más en serio?
- Yo te pregunto a vos, ¿qué es reconstruir todo? No creo que se tenga que reconstruir todo. En lo personal soy una persona honesta, he sido un buen hijo, un buen hermano, todos los días intento ser un buen marido y ahora la cosa más importante de mi vida es intentar ser un buen padre. Me gano la plata haciendo mi trabajo, hago un gran esfuerzo para  eso. Trato de dar el ejemplo a mi familia, a mi hija, de cómo poder sacar adelante las cosas en dificultades. No creo que todo esté perdido con el coronavirus ni tampoco creo que después del coronavirus vayamos a ser distintos. El que era honesto va  a seguir siendo honesto, el que era educado va a seguir siendo educado y la persona de bien, va a seguir siendo un apersona de bien. Seguramente no hago todas las cosas bien, pero trato de esforzarme para ser mejor. Cuando las personas llegan a un punto de presión máxima o ansiedad, se dan cuenta del montón de errores que se cometen. De todos modos la vorágine del día a día nos lleva a olvidarnos rápido del momento más difícil que hemos pasado. La persona que intenta hacer el bien personal y del resto, no va a cambiar por el coronavirus. Ojalá me equivoque.

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