Las mil y una historias de Darío Lorenzo

Un DT aventurero con raíces pampeanas.

El entrenador de fútbol Rubén Darío Lorenzo tiene raíces pampeanas y una experiencia de vida única. Un día se lanzó al mundo desde su barrio de Tristán Suárez para dirigir en divisiones formativas de Estados Unidos, más tarde en Libia y posteriormente en China dónde vivió experiencias dignas de un libro de aventuras.

Desde el día que le gatillaron dos veces en el pecho, pasando por la visita diaria a los entrenamientos del Boca de Bilardo con Maradona y Caniggia, el fútbol en EEUU, la foto con el hijo de Kadafi en Libia y la vida a apenas 300 kilómetros de Wuhan, el lugar dónde nació el coronavirus.

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Su madre, Blanca Gómez y sus abuelos Antonio Gómez y Catalina Bertinat, nacieron en Jacinto Arauz. Su abuelo, Don Gómez, trabajó en el ferrocarril hasta que un día ganó la lotería con un número de billete inspirado en los coches que transitaban las vías y decidió mudar a toda la familia para el sur del conurbano bonaerense, en la zona de Tristán Suárez.

Allí Darío dio sus primeros pasos como futbolista en el conjunto albinegro que militaba en la Primera C hasta finales de la década del 80 cuando decidió abandonar la práctica.

Mientras era futbolista vivió una de las primeras experiencias que le puso la vida por delante. Jugaba y trabajaba como colectivero en una línea urbana, un día subieron dos ladrones con la intención de robarle, le pusieron el revólver en el pecho, le gatillaron dos veces pero el tiro no salió en ninguna de las dos. El destino le dio una nueva oportunidad.

A mediados de los años noventa comenzó a capacitarse y luego a entrenar a los chicos del barrio. Su curiosidad lo llevó a ser testigo privilegiado de los entrenamientos de Carlos Salvador Bilardo en Boca Juniors en el año 1996.

- ¿Aprendiste viendo a Bilardo?
- (risas) Fui durante un año a ver los entrenamientos de Boca al Centro de Empleados de Comercio en la época en que estaban Maradona y Caniggia. Iba a las 7 de la mañana y me quedaba hasta que se iba el último. En ese tiempo jugaba Javier Mac Allister. Bilardo tiene mi respeto total por como trabajaba. Eran un lujo esas prácticas con Maradona como ejecutor y Caniggia como finalizador. Diego era el último en irse del entrenamiento, lo que vi entrenar a Maradona no se lo vi a nadie. A Caniggia una cosa era verlo en televisión y otra al borde del alambrado, tenía una velocidad increíble. En esas épocas fui testigo uno de los días que Maradona llegó al entrenamiento manejando el camión Scania 360 azul, modelo 113 H.

- ¿Bilardo nunca te impidió ver el entrenamiento?
- Un día me vio anotando con mi libretita las prácticas, se me acercó y me preguntó que hacía. Le dije que me estaba preparando para ser entrenador, me dijo que si quería seguir mirando los entrenamientos le tenía que llevar un certificado de que estaba estudiando la carrera de DT. Fui, lo conseguí y me dejó presenciar durante todo el año. Claro, él en las prácticas trabajaba mucha pelota parada, como marcar en defensa y como salir de contragolpe.

- ¿Cómo fue entrenar en el fútbol de Estados Unidos?
- Yo trabajaba en las menores de Tristán Suárez con la categoría 1988. Un día viene un amigo que estaba trabajando en Estados Unidos y me preguntó si me animaba a ir para allá. Pasaron dos años desde la primera propuesta, un día lo llamé y me fui. Me fue muy bien, estuve durante dos años.

- ¿En aquel momento ya se veía el crecimiento de la MLS de EEUU?
- Ellos son muy responsables, lo primero es el orden. No tienen la facilidad de los argentinos que se forman en el potrero, o que tu papá y tu abuelo están todo el día mirando fútbol o los jugadores salen en los diarios. El americano no, por eso quería aprender y llegaron. En Michigan, dónde estaba yo en el club Magic Soccer, organizaban más torneos de fútbol que acá en Argentina. Se invirtió mucho dinero para aprender. Por ejemplo, yo entrenaba un equipo en Detroit e íbamos a jugar a Chicago, la gente nuestra nos pagaba hospedaje en el hotel Marriott de Chicago, un hotel cinco estrellas. Le daban mucha importancia al aprendizaje y tenían el dinero para hacerlo. Por eso llegan a lo que son hoy por hoy.

- ¿Pasaste el atentado de las Torres Gemelas allá (11-11-2001)?
- Sí, yo estaba en la casa de un amigo en Detroit. Me levanto, miro el televisor y pensé que era una película. Mi amigo y la señora estaban llorando y me contaron que habían realizado un ataque. El mundo cambió a partir de eso. Tuve la suerte de viajar mucho y cambió en todos lados. Se impusieron más controles. El impacto fue mundial.

- ¿Cómo siguió la historia?
- En 2003 vine a renovar la VISA y me la negaron. Se me vino el mundo abajo porque allá era "Darío, el DT". Tuve que empezar de cero. El cariño que me tenían fue tal que me dieron 600 dólares todos los meses para capacitarme y estudiar. Me dijeron: "te vemos con capacidad". Entonces fui al curso de técnico, hablé con Abel Da Graca, le pregunté cuanto debía porque yo había hecho solo el primer año del curso. Pagué, tomé el segundo año y me recibí. Siempre le voy a agradecer a la gente de Estados Unidos que me ayudó económicamente para terminar. Luego, desde acá, le organizaba giras por Argentina y ellos venían a enfrentar a equipos de barrio. Los llevaba a los potreros argentinos de Buenos Aires, Gualeguaychú y de Mar del Plata y les decía: "de acá salen las figuras mundiales de la Argentina".

- ¿Cómo surgió la posibilidad de ir a Libia?
- Antes de ir estuve unos años trajando en Tristán Suárez dónde incluso fuimos a jugar con la categoría 1993 a un torneo en Vicuña Mackena dónde perdimos la final contra Deportivo Mac Allister. Luego, en el 2007 me llaman para ir a trabajar a Libia. Yo no sabía dónde estaba ubicado el país. En marzo de 2008 viajamos a Trípoli, Norberto Hugo Toledo, Armando Martínez, Gonzalo Uranga y yo. Estuvimos hasta mitad del 2010 dónde no nos renovaron el contrato. Yo había salido campeón con dos equipos. Tuvimos que empezar de cero con el fútbol formativo. Había un solo equipo pero de 12 años para arriba. Les dije que había que empezar con los de 5 años para arriba. Algunos de los que están en Primera División los tuve de chiquitos.

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- ¿Estuviste en tiempos de la Primavera árabe?
- Claro, en 2010 no entendíamos porqué no nos renovaban el contrato. Unos meses después comienza la Primavera árabe (18-12-2010) primero en Egipto, luego en Túnez y después en el resto. En 2011 estalló la revolución en el país. Antes de volverme conocí al hijo de Gadafi, Mohamed, lo invité a ver un entrenamiento y me saqué una foto.

- ¿Qué le falta a los países árabes para dar el salto en lo futbolístico?
- Los países del norte de África tienen una técnica tremenda. Se juega en las calles. Durante el Ramadán se la pasan toda la noche jugando a la pelota. En los estacionamientos de Trípoli ponen dos piedras y arman partidos de fútbol. En el áfrica negra los jugadores son grandes y fuertes pero les cuesta la técnica. Egipto, Marruecos y Túnez son los mejores, a Libia le falta continuidad, tener un torneo fuerte. Un día llegó a una prueba un pibe categoría 1996, lo elegí, lo llamé con el traductor, lo fiché y al tiempo dijeron: este juega bien. A los 16 años jugó en la Primera División de Al Ittihad. Javier Clemente, el Director Técnico de la Selección de Libia, lo llevó y terminó consagrado. Se llama Al Moatasem Musrati, es uno de los mejores jugadores de la historia del país. Hoy juega en el Vitoria Guimaraes de Portugal y tuve la suerte de formarlo.

- La última experiencia... ¿cómo se da lo de China?.
- Fue en 2017, estuve en 2018, me vine en enero de 2019. Estuve en Changsha, en una ciudad de más de 2 millones de personas, atravesada por un río que tiene una famosa escultura de Mao. La pasé bien con mi señora. Con Libia me pude comprar mi terreno y con la experiencia en China la terminé. Me gustan las aventuras, pude viajar por el mundo, conocer Túnez, Londres, Roma, Tailandia, por todos lados. Lo más importante que tengo es la experiencia, crecí mucho como entrenador. Di mucho y recibí demasiado. Aprendí de muchos entrenadores que trabajaron conmigo y eso es un lingote de oro para mí.

- ¿Que reflexión tenés con el surgimiento del coronavirus en China?
- Ese tipo de comidas de dónde surge todo se come en algunos lugares específicos. No es en todos lados. Yo vivía a 300 kilómetros de Wuhan. Puede pasar en cualquier lado del mundo. Lo único que puedo decir que ellos hicieron todo lo posible por evitar la situación. Hoy China es el centro del mundo comercial junto con EEUU. En otros países no le dieron importancia. Ninguno de los países a los que llegó el coronavirus tiene la mentalidad de China. Sí ellos dicen no hay que salir, no salen. Por darte un ejemplo, en China, cinco días antes de que se me termine la VISA de trabajo me golpearon la puerta y me dijeron: "señor, en cinco días se le termina la VISA de trabajo". Ellos están en todos los detalles.




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