“Vivo el deporte desde otro lado”

Gerardo Mónaco es árbitro internacional de sóftbol y cuenta su experiencia.

Gerardo Mónaco hace su camino en el sóftbol. Más bien lo prolonga. Fue jugador, entrenador y ahora es árbitro colegiado y certificado WSC de la AASB.

Cobijado en esa estructura de Árbitros y Anotadores de Sóftbol y Baseball, con la confianza de la Confederación Argentina de este deporte, es uno de los seis oficiales habilitados para dirigir internacionalmente.

Dentro del selecto grupo también está la santarroseña Agustina Urdaniz, quien viene de arbitrar el campeonato mundial sub-12 y sub-19 de Estados Unidos.

El riocuartense José Cinquegrani se unió a los pampeanos en los recientes Juegos Panamericanos de Lima. Los otros son Gabriela Giménez de Tucumán (irá al Panamericano Juvenil a Barranquilla); Laura Aren de Capital Federal, y Pablo Acosta de Olavarría (irá a la copa del mundo sub-12 de China).

“Me toca seguir ligado al deporte pero desde otro lado”, le dice Gerardo a El Diario, después de contar que hace seis años comenzó la aventura a nivel sudcontinental y tras anunciar que certificó WSC en Brasil, dos años atrás.

“Yo disfruto, después de haber tenido tantas batallas como jugador, entrenador y desde lo dirigencial sobre todo. Al ser un deporte amateur, requiere mucho de cada uno”. 

Gerardo cuenta que el juego ha “evolucionado muchísimo” por la tecnología que llegó al deporte, y que cualquier lanzador hoy es capaz de soltar la bola a 80 millas de promedio, algo impensado tiempo atrás.

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“Hoy estoy logrando los frutos dentro del arbitraje. Somos solo seis árbitros internacionales. Hacía doce años que Argentina no certificaba, y ser uno de esos que tienen posibilidades de salir del país, me llena de orgullo y me marca que voy bien sobre ese camino que inicié cuatro o cinco años atrás”.

- ¿De qué manera vivís el juego? ¿Hay un pequeño grupo del arbitraje donde pasa algo y es posible disfrutar o todo va muy en serio?
- No sé si pasa algo, se vive el deporte desde otro ámbito. Tenemos que tener en cuenta que es un deporte amateur donde hay muchos altibajos. Hoy, que se ha profesionalizado tanto el deporte, desde la AASB necesitábamos tener un salto de calidad en el arbitraje para que el jugador sienta que la evolución también está en el arbitraje. El árbitro tenía que ir a la par del jugador. El trabajo de la Asociación fue buscando la excelencia. Indudablemente no todos llegan, porque depende mucho de cada uno, pero cuando llegás sentís una satisfacción muy grande. De los doscientos árbitros a nivel mundial, Argentina tiene seis.

- ¿Esto es un trabajo no rentado?
- Siempre se hace ad honorem, sobre todo en Argentina. En otros lugares es remunerado para seguir con el proceso de aprendizaje, pero en Argentina no existe. Agustina vino del mundial juvenil y tuvo que pagarse el pasaje. Ahora se habla de que yo podría estar en el Mundial juvenil de Nueva Zelanda, pero si soy designado tendré que afrontar el costo del pasaje que hoy es de 60.000 pesos.

- ¿No hay apoyos aun siendo un organismo vinculado a la Confederación Argentina?
- Estamos vinculados a la CAS, pero no hay programa de becas, ni en la Confederación Argentina de Sóftbol ni de ningún deporte. No están los árbitros dentro del programa de becas. Es una de las cosas por las que tanto se ha peleado. Con esto que Macri pasó de Secretaría a Agencia, es más difícil aún. El vóley, el básquet, el fútbol y el tenis pueden sustentarse, el resto no. Yo lo hago con el afán de estar, porque me gusta y siempre lo he hecho. Pero se hace cuesta arriba. Tampoco el Gobierno Provincial da una mano, como para pensar en que es posible representar a la provincia desde otra manera ligada al deporte. Imaginate, 60.000 pesos para un empleado como yo, es mucho dinero. Y esto es algo que digo con respeto, no es lo mismo dirigir diez partidos en el país que diez partidos a nivel internacional.

- ¿Cómo vivís este momento con el campeonato mundial y panamericano de la mayor?
- Estoy muy contento por lo que ha logrado el sóftbol, es soñado. A nosotros nos toca como pampeanos, primero con Lucas (Mata) y ahora con Meemu. Ojalá sirva para la masificación del deporte, que esté en las escuelas, en las colonias de vacaciones, aunque va a ser tarea difícil. Para un exjugador como yo, ver que Argentina está por encima de equipos que siempre fueron superiores, es increíble. Es un doble premio lo que hicieron estos chicos, incluso con un aporte de casi nada de Deportes de Nación.

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