Una gran cita bajo un techo de estrellas

Pasó la etapa argentina del circuito mundial de pádel. Una mirada interior a un torneazo.

Buenos Aires (enviado especial) - La Rural de Buenos Aires albergó durante casi una semana a una de las citas más (sino la más) esperadas para el pádel argentino. Para toda la gran familia de este deporte que nunca dejó de respirar y que, con la consolidación de grandísimos jugadores surgidos de los torneos menores que se desarrollan semanalmente, fue una gran fiesta.

Santa Rosa, por caso, tiene el torneo de mayor jerarquía de los que se pueden jugar en el circuito nacional de la Asociación de Jugadores Profesionales de Pádel. Por aquí han pasado, en tres años, las promesas de este deporte que luego vuelan a Europa, precisamente a España, en procura de un lugar en el circuito mundial.

Esta vez los mejores del planeta, los que forman parte del World Padel Tour, desembarcaron en Argentina. En un extraordinario torneo, bajo un Pabellón Amarillo bautizado Fernando Belasteguín (el mejor jugador de todos los tiempos de este deporte), quien por esas cosas del destino llegó a la final en pareja con el brasileño Lima, pero una lesión lo privó de disputar el campeonato en un cierre soñado. Juan Mieres y Alejandro Galán, quien se encamina a ser número 1 del mundo en breve, se consagraron de la manera menos esperada. 

El público

Este Buenos Aires Pádel Máster gozó de la compañía del público desde las instancias iniciales hasta la jornada decisiva. Las tribunas lucieron repletas en la mayoría de las jornadas bajo un escenario cubierto, en una experiencia inédita hasta ahora reemplazando las anteriores a cielo abierto. Es una gran apuesta de la organización, pensando en el futuro de la competencia. 

No es fácil lograr que la NBA de este deporte o el MotoGP del pádel llegue al país. Los costos son elevados y montar la estructura que habitualmente se mueve por distintos puntos de Europa no es sencillo, sobre todo en los tiempos que corren. Pero, y esto es una derecha a la organización, el esfuerzo ha rendido sus frutos. Los patrocinadores se volcaron a la propuesta, la gente acompañó y los juegos fueron de un gran nivel en casi todas las etapas.

Indoor

El Pabellón Amarillo fue la sala de reuniones entre los ajedrecistas más importantes de este juego. Ya no se golpea fuerte, no gana el que más potencia tiene smashando, y sí aquel que resuelve enigmas de los contrarios. El talento y las pequeñas picardías pagan dividendos grandes.Para el amante del pádel, lo del BAMP han sido cucharadas de placer.

Cada partido, por instancia que sea, alcanzó picos de gran emoción al punto de disfrutarse de principio a fin. Y para eso colaboran mucho las canchas cubiertas. En esta edición fue posible ver un pádel de muy alto vuelo. Hay muchas parejas en un nivel superlativo. El juego ha progresado mucho estos últimos tiempos. Este año en Argentina, al ser un espectáculo cerrado, hasta se pudo disfrutar por televisión. El juego y el show fueron de la mano. 

Los cracks 

De más está recordar que Fernando Belasteguín es el Messi de este deporte. Porque Bela ha alcanzado, desde una pequeña localidad de la provincia de Buenos Aires como Pehuajó, la misma que también vio nacer a Franco Davín, la cúspide de este deporte que tuvo a Robby Gattiker, Alejandro Lasaigues, Bebe Auguste como dominadores en los 90 y 2000, y a Juani Mieres, Sanyo Gutiérez, Pablo Lima y Juan Martín Díaz más acá en el tiempo, contemporáneos de este pádel actual.

Pero parece que alguien pica en punta en un lote de jóvenes jugadores que son capaces de hacerle sombra al bonaerense: Alejandro Galán.

El español, quien recibió el fair play del torneo, es joven, atlético, defiende muy bien y es definidor cuando está en ataque. Junto a Juani Mieres afrontó dos partidos muy complicados. En cuartos dejó afuera a la pareja española que llegó a semi el año pasado, y en semi a los número 1 del mundo. Cuando al europeo le entra la bola, llega a niveles superlativos. De lo más explosivo que apareció en los últimos tiempos.

También hay que ubicar en esa carrera a Agustín Tapia, primer ganador del AJPP 2000 en Cristal Pádel. Ya instalado en Europa, está llamado a ocupar un lugar entre los mejores. Franco Stupaczuk y Federico Chingotto, entre otros, también tienen todo lo necesario para llegar a la cima. 

Impecable

El Buenos Aires Pádel Máster se cerró como comenzó: con aplausos de los cuatro costados. El juego, el ambiente, la atmósfera y la organización se complotaron para que todos sean partícipes de la excelencia de un juego bajo un cielo de estrellas. Ahora las sensaciones son encontradas, por la final inconclusa, y sobre todas las cosas porque la bola picará en Europa. Habrá que recurrir a la paciencia y empezar a tachar los días del calendario esperando desde hoy la edición del año 2020 que seguramente será igual o mejor que la que se fue.

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