"La balada del hombre” en el MPArtes

El Museo Provincial de Artes renovará su galería con la muestra “La balada del hombre” de Albino Fernández y el Club de la Estampa de Buenos Aires. La inauguración será este sábado, a las 19:30 horas


Albino Fernández fue el principal impulsor del Club de la Estampa de Buenos Aires, una asociación de grabadores argentinos, en su mayoría xilógrafos.

Nació en la ciudad de La Habana (Cuba) en el año 1921 y falleció en Buenos Aires en el año 2014.

Ejerció la docencia en la Universidad de Tucumán, la Escuela Nacional de Bellas Artes, la Escuela de Artes Gráficas de La Boca y el Instituto Argentino de Artes Gráficas. Sus obras figuran en colecciones particulares, Museos Nacionales y Provinciales.

Realizó exposiciones individuales en Argentina, España, Yugoslavia, Noruega y Suecia. Fue invitado a las Bienales Internacionales de San Pablo, México, Santiago de Chile, La Habana, Tokio, lntergrafik -Noruega-, Blanco y Negro de Suiza, Xylon, Arte de América y España, Durban, Trienal de Xilografía Ugo de Capri, Museo de Historia y Arte de Ginebra, Museo de Arte Moderno de Rio de Janeiro, Estampa Argentina, Costa Rica. Invitado de Honor a la Trienal de Cracovia y a la Trienal de Praga.

Entre otros premios obtuvo: 1° Premio Salón Municipal, Premio Adquisición Salón de Arte Moderno, 1°Premio Salón de Mar del Plata, 2° Premio Salón Nacional, Premio de la Villa Onsoy (Noruega).

Club

En el año 1965 y por iniciativa de Fernández se fundó el “Club de la Estampa”, con el objetivo primordial de promover la formación de colecciones para un público de medianos recursos, como se anunció en el acto inaugural el 4 de octubre en el subsuelo de la Galería Proar, en Florida 681.

El sistema contemplaba que los abonados se hacían acreedores a una xilo o litografía -numerada y firmada- de una tirada de 500 ejemplares, mediante el pago de una cuota mensual.

Los artistas también tenían su recompensa, se les compraba el taco de impresión para integrar el archivo del Museo del Grabado. Se reunieron así, originales de cuarenta de los más prestigiosos grabadores del momento.

El circuito cerrado de comercialización de grabados era sólo una de las acciones planeadas por una entidad que no perseguía fines de lucro, sino autofinanciarse e invertir en actividades tales como ciclos de conferencias, exposiciones y la edición de un boletín mensual de información, con la intención de reforzar la tarea de divulgación fuera del espacio del Club. La formación de una biblioteca especializada también formaba parte de los anhelos de sus promotores.

Las acciones del Club de la Estampa preveían también una serie de beneficios para los artistas mediante la instalación de talleres de impresión con disponibilidad de máquinas y herramientas que podían alquilarse a muy bajo costo. En este sentido, el grabado se impulsaba desde otro ángulo, el de la producción, alentando con esta propuesta a los más jóvenes.

En palabras de Albino Fernández todo el proyecto tenía el propósito de “crear una conciencia en torno del grabado nacional, de su importancia, y de lo que significa como difusión de la cultura plástica de nuestro país”.

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